7 de octubre de 2011

lucero

La tediosa noche parecía no terminar jamás: la redonda luna llameaba pura y blanca bajo la oscura noche, y tú continuabas haciéndome olvidar mi nombre cada vez que dirigías tu absurda mirada hacia mi pupila, cuando por accidente, rozaste mi mano.
Te olvidé, no quise hacerlo pero otra imagen cruzó mi mente al sentir el calor de tu piel y por primera vez a lo largo del día tu rostro se borró sin dejar huellas. Aquél fuego se multiplicó por mil, mi mano ardió y mi corazón comprendió la metáfora de que un lucero estaba abrasando mi piel. Siempre te sentiría como una lejana estrella, a la que jamás podría llegar por más que lo desease con la más roja vehemencia. 
A cada paso que creo dar, pierdo una sonrisa y me descubro más alejada de donde comencé. 

1 comentario:

  1. No pierdas nunca la sonrisa, si durante el camino tienes que perderla para seguir, simplemente, da media vuelta. Porque quien merece tu sonrisa y todo tu amor no te obligará a perderlo.
    Un beso enorme!

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