1 de agosto de 2011

—¿Cuál es tu animal favorito?- le preguntó la madre. Pretendía regalarle para navidad una camiseta con un gran gato violeta que había visto en una tienda del zoo, pero de todos modos, quería asegurarse que a su hija le iba a gustar.
— Las gaviotas.
Azul se decepcionó fácilmente aunque pronto pareció extrañada, ¿las gaviotas?
— Hija, ¿segura que no te gustan los perritos como clifford, que dicen guau guau? —la pequeña rió—¿los elefantes con sus largas trompas y sus brillantes colmillos? ¿los gatitos como el que tiene la tía Sami?
Delila continuó riendo y le tomó la mano a su mamá.
— No mamá, me gustan las gaviotas.
No parecía entenderlo.
— ¿Porqué corazón?
— A mis amigos no les gustan las gaviotas. Nadie las ve cuando vuelan en la playa, cuando estamos de vacaciones, ¡pero yo sí! me gustan porque vuelan. Las gaviotas son libres, yo quiero volar ma. Yo quiero tener su libertad. En el colegio me enseñaron a que era libre gracias a Belgrano y San Martín... pero no siento esa libertad. Yo quiero volar, como las gaviotas.

5 comentarios:

  1. Muuuuuui buena entrada! te leere mas seguido (:!
    Visita mi blog!

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  2. All your life, you were only waiting for this moment to arise. Be free Caro:) beso

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  3. Que pena que los humanos no podamos volar como las gaviotas...
    Nunca había pensado que alguien se podría llamar Azul o Delila.
    Me encantó!

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  4. Bueno, me uno al grupo de las que quieren volar!
    bonito blog y lindas entradas!
    ya te sigo...

    besitos Ü

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  5. Hoy justo mi día se ha basado en mi pájaro, al que he estado criando desde hace un mes y medio. Era un pájaro de la calle, una pequeña golondrina.

    Estaba preparándola para el día en que partiese a África para emigrar. Tenía unas ganas y una fuerza tremendas... confiaba en que saldría volando en cualquier momento de mi habitación en rumbo a Dios sabe dónde.
    Enfermó hace una semana y estaba recuperándose, estaba muy animaba.

    Hoy por fin ha partido, ha salido volando de mi vida, incluso de la suya. Ahora si que podrá volar libremente por el cielo sin depender de nadie. Creo que ni siquiera depende de ella.


    Sabes, era un animal con un cerebro no más grande que una nuez y dos patas diminutas. Pero no me buscaba solo por la comida, me tenía cariño. Me buscaba para que le diese calor y la arropase y eso es lo que más tristeza me da...


    Siento soltarte este tochaco, pero estoy muy sentimental hoy y tu blog es un bonito lugar para desahogos... Espero que no te moleste. Y ni lo dudes, te sigo :)


    Algún día seremos pájaros

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