Las banalidades que se le cruzaron por la mente en ese instante, aquellas por las que había derramado tantas lágrimas, se mostraron ante ella en aquél instante con su verdadera forma, los lamentos que había bailado y las penas que había aguantado fueron insulsas y logró comprender que las lágrimas que ahora derramaba quizá también lo serían... pero al ver el nombre que rezaba aquella lápida un chubasco provocado por una fuerza más poderosa que la atmósfera machucó toda la vegetación que se encontraba a su alrededor.
17 de septiembre de 2011
The end
Con sumo cuidado y una gracia de bailarina, se sentó a un lado del sepulcro; "¿no es extraño saber que todos acabaremos igual?" pensó "a fin de cuentas, ni el dinero, ni la dicha, ni el poder podrían salvarnos del final."
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

