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26 de febrero de 2012

Película independiente

La luz llamó su atención. Dirigió su mirada al oscuro firmamento en el momento preciso en que el rayo dividía el paraíso. Cerró los ojos asustada y buscó su abrazo:
— La luz viaja más rápido que el sonido.- murmuró él en su oido, encendiendo su piel helada.— Detesto la lluvia.
Ella le preguntó la razón.
— No puedo fumar, ¿notaste lo dificil que se vuelve? La humedad en el aire impregna el cigarrillo hasta el punto de imposibilitar mi vicio, pero a la vez... debo admitir que me agrada. Suelo fumar tranquilo en el recibidor, recostado en el sofá y luego salir a la calle, sin motivo alguno. Cuando llueve la gente se vuelve extraña, ¿sabes? es como ver una película, el paisaje es simplemente maravilloso, el cielo llora y hay millones de personajes: la pareja cliché que se besa apasionadamente bajo el aguacero, los abuelos con sus paraguas de generaciones pasadas robados directamente de algún film antiguo, las jóvenes escandalizadas porque la lluvia diluye su maquillaje, las almas en pena que disfrutan empapándose de lágrimas que no terminan de comprender si son suyas o si han caído del cielo, las niñas disfrutando de los charcos, con sus botas de lluvia enfundadas hasta la rodilla y un vestido intocable con su lazo anudado con un moño detrás, combinado a la perfección con el paraguas pintado de mil sonrisas. Simplemente... es una película independiente a la que nadie presta la suficiente atención.
La muchacha sonrió.
— Olvidas los extras: las millones de personas corriendo, huyendo, escapándo siempre de ese algo que las almas en pena jamás decifraremos mientras estamos en nuestro climax.

10 de noviembre de 2011

XI

olisqueó la putrefacción de aquella raída celda por undécima vez en lo que iba del día y luego de un suspiro, dejó que su mirada se perdiera en el claro cielo. lo supo desde un principio: su albedrío no podía ser eterno. sabía que tarde o temprano sería amarrada como un pájaro el cuál tiene ambas patitas anudadas con listones color púrpura, obligado a volar al antojo del que, envidioso, sujeta con ambos pies sobre la tierra las cadenas privándola de su tan ansiada libertad. 

1 de agosto de 2011

—¿Cuál es tu animal favorito?- le preguntó la madre. Pretendía regalarle para navidad una camiseta con un gran gato violeta que había visto en una tienda del zoo, pero de todos modos, quería asegurarse que a su hija le iba a gustar.
— Las gaviotas.
Azul se decepcionó fácilmente aunque pronto pareció extrañada, ¿las gaviotas?
— Hija, ¿segura que no te gustan los perritos como clifford, que dicen guau guau? —la pequeña rió—¿los elefantes con sus largas trompas y sus brillantes colmillos? ¿los gatitos como el que tiene la tía Sami?
Delila continuó riendo y le tomó la mano a su mamá.
— No mamá, me gustan las gaviotas.
No parecía entenderlo.
— ¿Porqué corazón?
— A mis amigos no les gustan las gaviotas. Nadie las ve cuando vuelan en la playa, cuando estamos de vacaciones, ¡pero yo sí! me gustan porque vuelan. Las gaviotas son libres, yo quiero volar ma. Yo quiero tener su libertad. En el colegio me enseñaron a que era libre gracias a Belgrano y San Martín... pero no siento esa libertad. Yo quiero volar, como las gaviotas.

13 de marzo de 2011

Impotencia

Sentir que más de doce barrotes limitan tu vista e impiden tu movimiento, eso es impotencia. Observarlos de cerca y fingir que estás bien, fingir que nada te importa, aunque te esté matando por dentro. Aunque sepas que estás encerrado y que nada puedes hacer más que quedarte ahí, sin oponer resistencia, dado que sería inútil intentar liberarte.
Tener ganas de llorar, de gritar, de patalear. Inclusive ganas de lastimarte, porque lastimandote tienes la seguridad de que algo podrías hacer. Lastimarte sería la única acción que serías capaz de lograr con victoria, aunque esté mal.
Y más tarde, al ver que las lágrimas no caen en una drámatica catarata como tú deseabas te sientes más impotente aún, al saber que nada puedes hacer bien. Ni siquiera tu propio cuerpo te responde.

23 de enero de 2011

'Ninguna ola es igual', murmuraste una vez en mi oído mientras observabamos el oleaje tomados de la manos, 'cada una es bella a su manera. Desde el principio marcan la diferencia: se forman de un modo único e irrepetible, pasan su efímera vida recorriendo toda la superficie del océano o, mueren antes de llegar a la orilla y sin haber podido arrastrar nada con ella. Pero es al romper, cuando entiendes que en un instante la ola terminará y será tan solo espuma pintada en la arena'.

Tiempo después, al observar el espectáculo que daban las gaviotas sobre volando por el cielo a la vez que el sol se escondía, entendí lo que meses atrás fui incapaz de entender.
La metáfora se hizo realidad al conocerte y comenzar nuestra relación. Comenzó tan rápido que, antes que me diera cuenta ya te amaba, fue lo más grandioso que sucedió en mi vida, arrasó sentimientos y erosionó mi ser, pero cuando supe que serías irrepetible y tenía intenciones de hacerte saber que quería pasar toda mi vida contigo, rompiste contra una roca y solo fuiste espuma en el vacío, dejándome con las palabras en mi boca y una soledad inquietante.

5 de diciembre de 2010

Psicosis

Sus puertas yacían cerradas hace tiempo atrás. Pronto las cerraduras serían perfectos refugios para arañas que quisiesen tejer sus telarañas, ya que jamás serían molestadas por nadie. Nadie más se atrevería a salir o a entrar a esa morada.
Mucho antes, cuando aún le quedaba una ínfima fuerza de voluntad, le cerró las puertas al mismísimo Sol. Tapió las ventanas sin más ni menos, pero sin embargo, no se rehusó a iluminar su triste vivienda con luz artificial.
Era cerca del décimo octavo mediodía en el que no prendía el horno ni abría la heladera, había dejado de comer hace bastante tiempo.

Su departamento olía mal, a encierro y a suciedad.
Y en parte era por su culpa, claro está que por no limpiar la casa el olor podría escapar de cualquier lugar. Pero en este caso, ella era la que lo exhalaba: había dejado de bañarse.
Efectivamente, había dejado de socializar, de tener contacto con demás personas, por que cualquier persona era dañina para su salud, sabía que cualquier persona le intentaría infundir ánimos para continuar, que cualquier persona criticaría a su amado y cuestionarían el porqué él la había dejado.
Pero ella no le encontraría sentido a esos consuelos, casi le parecían estúpidos. Él era su razón de vivir, él no era mala persona, no era estúpido, y si la había dejado era por su culpa y nada más que por algo que ella había hecho mal. De todas formas, el consejo más superfluo e inutil era el de seguir con su vida normal, sonaba obvio para ella, desde que él se había ido sus ganas de vivir también la habían abandonado.

Lo único que le había quedado eran las lágrimas.
Se debilitaba cada vez más, encerrada en su comedor, recostada (o sentada) en un rancio sofá, muriendo de hambre, pero su corazón no la dejaba comer. Le pesaba el corazón, se sentía cada vez más y más débil, se preguntaba si moriría, se preguntaba si podría retomar su vida ahora que estaba en su lecho de muerte, se preguntaba si todos los recuerdos que vivía en su mente como si fuese un film antiguo alguna vez habían sido verdad ¿él la había amado o solo era una fantasía?
Entonces, todo estuvo muy claro. Debería haber alguna razón buena por la cuál él la había dejado, y siempre había confiado en él y lo había seguido a todo lo que hacía, ¿entonces qué hacía allí? Si él la había abandonado... entonces ella debería abandonarse, y como si el suicidio fuera una decisión sencilla, dejó de respirar. Además, respirar era un beneficio.

Tal vez apretó sus párpados, o tal vez no. Su cuerpo profirió un último suspiro y porfín descansó. La llama de su vida se apagó y su consumido corazón dejó de latir. Nada (ni nadie) sabía de su prematuro fin, pero en cuanto la putrefacción alcanzó el límite los vecinos se enteraron y la policía entró en acción. El cuerpo yacía inerte, y era la fuente de alimento de miles de insectos.
Los policías se encargaron de buscar sus conocidos, y todos aquellos, tanto sus familiares como sus amigos suspiraron aliviados al oír su nombre, pero gritaron horrorizados al enterarse qué le había sucedido. Lo cierto es que la pequeña había desaparecido hacía mucho tiempo. Encontraron en la casa miles de escritos en donde ella nombraba a su dichoso novio, pero ningún conocido de la susodicha sabía de la existencia de algún marido en cuestión o un amor. Lo cierto es que su madre le encontró el sentido: su novio era producto de su imaginación. Jamás había existido alguien de tanta importancia para ella que estuviese vivo, y por lo pronto, se había encerrado en cuanto la habían diagnosticado de psicosis en el hospital del Estado.

6 de marzo de 2010

Alba {segunda parte de un nuevo comienzo}

Un gallo empezaba a cantar su canción desde el otro lado de la isla;
'kikiri ki' 'kikiri ki'
También se empezaban a oir a pequeños pajaritos que amanecían felices.
Solo se oía a un buho rezagado que aún no quería irse a dormir.
Era la batalla entre el día y la noche, 
entre la luz y la oscuridad.
Entre la depresión y la felicidad.
Me cuestionaba sí el sol iba a salir realmente;
el trabajo del buho era macabro, realmente controlaba mi lado pesimista.
Pero no, no esta vez. 
Veía con mis propios ojos que algo estaba cambiando...
El primer resplandor por fín se asomaba por el este.
El cielo había vuelto a cambiar de color;
ahora se tornaba celeste papel, celeste grisacio.
El río estaba calmo, sereno. Se pintaba de tonos negros, marrones, azules.
No iba a dejarme sumir por la oscuridad, no esta vez.

27 de febrero de 2010

Aurora {primera parte de un nuevo comienzo}

 El sol todavía no aparecia por entre los árboles, mientras el cielo, se aclaraba paulatinamente.
Ya había pasado por tonos de negros, azules, grises, blancos, y ahora, por donde se suponía que saldría el astro rey en cualquier momento, se pintaba de lila, matizado con un tono amarillo, que predecía que hoy sería un buen día.
Parecía una cúpula.
Aún las luces de las casas estaban prendidas...
... Pero ya era de día.
Era tan hermoso.